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6 ‘sex dilemas’ y su solución

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6 ‘sex dilemas’ y su solución

Mensaje por chicoca el Jue Mar 24, 2011 12:02 am

Has encontrado al hombre de tus sueños, has esperado antes de acostarte con él y
te encuentras con que “don perfecto” sólo tiene un defecto, y es precisamente en
la cama. ¿Cómo ha podido pasarte esto a ti? Descubre si sus fallos sexuales
tienen solución o si tu príncipe se va a convertir en rana.




Sex dilema 1: ¿Me importa el tamaño?
Si te
lo estás planteando, la respuesta es que sí, ya que si hubieras sentido algo
poderoso entre tus piernas cuyo resultado hubiera sido un orgasmo, no tendrías
ninguna duda al respecto. Pero si al hacer el amor no sentiste nada de nada, y
no nos referimos precisamente a sentimientos, hay un problema. Si al ver su pene
erecto tuviste ganas de llorar, tranquila, te enfrentas al dilema del tamaño,
pero no es el fin del mundo.
Solución:
Por suerte, tu vagina tiene
la capacidad de adaptarse a su tamaño y para llegar al orgasmo lo que realmente
resulta efectivo es la estimulación de tu clítoris. Lo importante es que, aunque
no sea Goliat, tenga buenas erecciones y sea un hombre de recursos. Si sabe
utilizar bien las manos y la lengua, si es capaz de ayudarte a buscar tu placer
con ciertas posiciones y prácticas, y si está, abierto a utilizar juguetes que
faciliten tu orgasmo, puedes llegar a ser un buen amante.

Sex dilema 2: Sexo anal
Tu puerta de atrás
está firmemente cerrada, pero él insiste una y otra vez en entrar. Aunque la
zona anal está llena de terminaciones nerviosas que proporcionan un gran placer,
puede que tú seas una de esas mujeres a las que este tipo de prácticas les
resultan agresivas, dolorosas o vergonzosas. Pero tienes que entender que si él
te quiere y es respetuoso contigo, no es nada extraño que quiera practicar sexo
anal, ya que le proporciona mucho placer.
Solución:
Pasa por ti y
es muy clara: o quieres intentarlo o te niegas, en cuyo caso le pasas el dilema
a él. ¿Pruebas? Si estás dispuesta a intentarlo, hazlo poco a poco, empezando
por la combinación dedo + lubricante, continuando con plug+ lubricante y
terminando con pene + lubricante +comunicación (que él sepa cómo te sientes en
cada momento). Como ves, aquí la clave es la lubricación y además el lubricante
debe ser específico para sexo anal.
Un consejo: El día que te decidas
a hacerlo debes estar relajada. Una cena con vino, un masaje o una sesión de spa
te ayudarán a conseguirlo.



Sex dilema 3: fellatio
El sexo oral es una
práctica normal y natural, pero si la sola idea de meterte “eso” en la boca te
produce arcadas, tienes un problemilla, sobre todo porque a él le costará mucho
renunciar a ese placer. Y en este caso, no podemos ponernos de tu parte, ya que
no existe ninguna razón justificable, excepto que él tenga un problema de
higiene, que te impida practicarle sexo oral.
Solución:
No te
agobies, no tienes por qué pasar un mal rato. Para empezar, unos besos y unos
lametones pueden ser suficientes. Más adelante puedes empezar a probar si
aguantas con un poco dentro de la boca; si a la vez utilizas la mano, puede
quedarse satisfecho. Psst. ¿Por qué no lo haces más apetecible poniendo
chocolate, nata o algún lubricante comestible en su pene?

Sex dilema 4: "hoy no, nena"
No puedes
desearle más… pero desde el principio se ha mostrado poco sexual, incluso te ha
dicho abiertamente que no le apetecía tener sexo. Hasta has pasado por la
humillante situación de atacarle y que te haya rechazado. Y eso te está
desbordando la libido y hundiendo la moral.
Solución:
Por muy
violento que sea, háblalo con él, necesitas saber por qué no tiene ganas de sexo
para descartar las mil ideas horribles que se te están pasando por la cabeza,
como que no eres lo suficientemente atractiva.
Estrés:
Es uno de
los factores que más influyen en su libido, y no solamente el que le causa el
trabajo. Puede que le gustes tanto que la presión por estar a la altura le haya
bloqueado. Ten paciencia y deja que sea él quien te busque cuando esté relajado.
Intenta mostrarte afectiva pero no sexual, que no sienta que siempre que te vas
a la cama con él quieres sexo. Si la cosa no mejora, tu última baza será la de
plantearle ir a terapia juntos.



Sex dilema 5: Muy rápido
Soñabas con la
primera noche de sexo con él, te imaginabas haciendo el amor toda la noche y
repitiendo por la mañana. Y todo se ha reducido a un “aquí te pillo aquí te
mato”, rápido, poco pasional y nada satisfactorio para ti. Y de repetir, ni
intención, nada más terminar se ha quedado dormido e incluso se ha permitido el
lujo de roncar. Todavía no das crédito, y lo peor es que la situación ha vuelto
a repetirse.
Las causas:
Pueden pasar varias cosas: que aunque no
lo demuestre se sienta intimidado, tenga miedo a no dar la talla o eyacule
demasiado pronto porque le gustas mucho. Que sea menos sexual de lo que parecía
o que sea mal amante.
Solución:
Coge el toro por los cuernos y
háblalo con él sin agredirle para ver cómo reacciona. Si es una cuestión de
inseguridad y lo reconoce, sólo necesitaréis tiempo, práctica y confianza. Si no
es tan experto ni tan bueno en la cama como parecía, le costará más dejar el
egeo a un lado y reconocerlo. O inviertes tiempo y diplomacia para enseñarle que
hay mucho más después del primer orgasmo sin que se sienta poco hombre, o te
resignas a tener una vida sexual poco satisfactoria y te buscas un amante.

Sex dilema 6: Habla sucio
A muchos hombres
les gusta decir cosas fuertes en la cama, incluso llamarte cosas que fuera del
contexto sexual podrían ser muy ofensivas. Y esto es lo que te pasa con él: era
un hombre absolutamente encantador, educado y correcto hasta que os acostasteis.
Pero cuidado, no le juzgues por sus gustos sexuales, que le dé morbo hablar así
no quiere decir que no sea un caballero.
Solución:
Tienes que
pararte a razonarlo: en la cama todo vale y todo es juego, tienes que separar el
terreno sexual del personal. Ni tú dejas de ser una señorita porque te guste
practicarle sexo oral ni él deja de ser un caballero porque le dé morbo hablar
sucio. ¿Quieres probar? Empieza enviándole mensajes hot, te resultará más fácil
escribirlos que decirlos. Luego puedes continuar describiéndole vuestra
“performance sexual”, animándole con calificativos que le hagan sentir muy
hombre. Puede que te acabe gustando.

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